La fatiga y el voleibol.
Fatigue and
volleyball.
Yordan Portela Pozo
Licenciado en Cultura Física y
Deportes, Profesor Asistente
Universidad de las Ciencias
Informáticas UCI, Cuba.
Resumen:
Para que la preparación física de
un jugador de voleibol pueda desarrollarse de la forma deseada y planificada es
necesario plantear a los jugadores los estímulos adecuados. Evitando que los
jugadores entren fatiga y en exceso de entrenamiento, para ello es fundamental
conocer los tipos de fatiga que pueden aparecer, ya sea por el entrenamiento o
competición, cuales son los mecanismos y las causas de producción, sus síntomas
y la potencia aeróbica para evitar la misma.
In order for the physical preparation of a volleyball
player to develop in the desired, planned manner, it is necessary to present
the right stimulus to the players. To avoid that the players are fatigued and
over-trained, it is important to know the types of fatigue that they can encounter,
whether through training or competition, the mechanisms and causes of production
of fatigue, the symptoms.
Este deporte que en
algunos lugares se conoce como balonvolea, tiene varias modalidades, puede
jugarse en pista, sobre arena (voleibol playa) o bien sentado, una variante que
se ha popularizado entre los deportes para discapacitados.
Este deporte puede
practicarse entre los 12 y 50 años de edad, aunque lo óptimo es entre los 25 y
30 años. Las partes del cuerpo que más se ejercitan son las extremidades
superiores e inferiores y la intensidad de esfuerzo es alta.
Los resultados estimados de practicar este deporte son: pérdida de grasa,
potencia muscular, Cardiovascular, agilidad, resistencia aeróbica y
equilibrio-reflejos.
El consumo energético en el voleibol es de 8,5 Kcal. /min. y sus principales
beneficios son: estiramiento muscular, aumento de la sensibilidad de reacción a
situaciones mutables.
El Voleibol es un deporte
que se caracteriza por acciones de juego de corta duración y de gran
intensidad, alternadas por cortos períodos de descanso. El tiempo total de
juego de un partido oscila entre 1 y 2 horas. En el más alto nivel del Voleibol
y en el nivel universitario entre 45 minutos y 1 hora mas menos, la pelota está
en juego durante aproximadamente un tercio del tiempo total. Cada punto dura,
en promedio, 8 segundos. Las jugadas más llamativas suelen ser aquellas de
mayor explosividad y rapidez. También los jugadores más buscados suelen ser los
que más saltan y los que rematan con mayor potencia.
En
este marco, la potencia aeróbica, no parece ser un aspecto relevante en la
preparación de un jugador de Voleibol pero si hay que tener en cuenta la
aparición de
¿Es importante que se
conozca que es
La
fatiga en voleibol se debe fundamentalmente al cansancio del sistema nervioso
aunque también puede deberse a cuestiones metabólicas, neuro-musculares e
incluso de deshidratación.
Según
Vargas (1982) cuanto más se postergue la fatiga mayor tiempo podrá un jugador
rendir al nivel que su preparación técnico-táctica le posibilite. Es importante
conocer cuales son los tipos de fatiga y cuales de estos van a tener una mayor
relevancia a la hora de limitar el rendimiento en voleibol durante el
entrenamiento y la competición.
Zatsiorskiy,
citado por Álvarez (1985) distingue dentro de la fatiga física la fatiga local
frente a la global. Legido (1986) y Keul y cols. (1991) diferencian dos tipos
de fatiga, la central (sistema nervioso) y la periférica (reservas energéticas,
electrolitos, proteínas...). Otros autores como Fernández (1993) señalan tres
tipos de fatiga desde el punto de vista del tiempo de aparición, aguda,
sobreaguda y crónica.
Según
Morás (1994) durante un partido de voleibol a medida que transcurre el tiempo,
el inevitable cúmulo de fatiga residual se traduce en una pérdida de
efectividad en todas las acciones. Así en un partido se realizan entre 140 y
150 saltos, estimándose que reducciones superiores al 5% (Matveiev, 1982)
suponen pérdidas significativas de rendimiento. Los conocimientos científicos
actuales indican que el Sistema Nervioso Central (SNC) se cansa antes que otros
sistemas, este cansancio central disminuye la precisión de los movimientos del
jugador de voleibol aunque aún se encuentre en forma. En voleibol la fatiga
central tiene mucha más trascendencia que las demás. Herrera y cols. (1992) dice
que la mayor carga de acciones propias de voleibol se da sobre el SNC. Grosser
y Neumaier (1986), citados por Herrera y cols. (1992) hablan de un cansancio
central que se manifiesta antes que el periférico. Para estos autores, el
S.N.C. acusa antes el cansancio que los demás sistemas (cardiovascular,
metabólico, neurovegetativo, muscular...). De esta forma, podemos observar a
menudo que en determinadas tareas de aparente baja intensidad (recepción o
colocación sin exigencias de desplazamiento) se pierde precisión o calidad en
la decisión, sin sensación de fatiga por parte del jugador y con indicadores
biológicos (frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria, lactato en sangre...)
próximos a los niveles de reposo.
Para
Vargas (1979) el desgaste del SNC por la alternancia de concentración-relax
influye directamente sobre el conjunto orgánico y fisiológico del jugador de
tal forma que los intervalos existentes, que evitan en gran medida la fatiga
fisiológica, son insuficientes para neutralizar la fatiga nerviosa creada,
provocando altibajos en el rendimiento del jugador. El cansancio en voleibol se
manifiesta más por fenómenos nerviosos que por síntomas respiratorios o
cardiocirculatorios.
Por
último Bosco (1986) hace notar que tras realizar un trabajo de
En
el voleibol la obtención de energía se realiza fundamentalmente por medio de la
vía anaeróbica aláctica (80%) y en menor medida por la anaeróbica láctica (20%)
y por procesos oxidativos (10%).
Así
los mecanismos de producción de fatiga más importantes estarán relacionados con
factores que limitan la obtención de energía a partir de los fosfágenos como
son: (1) Disminución o vaciamiento de ATP. Esto trae consigo un aumento de ADP,
Pi y H+. El ADP y Pi se acumulan en la miosina impidiendo que se una
actina y miosina, por lo cual disminuye el mecanismo contráctil, se dificulta
la contracción muscular. El aumento de hidrogeniones provoca una disminución de
la sensibilidad de la troponina al ión calcio (Ca++), por lo cual se
requeriría más calcio en presencia de hidrógeno para hacer el mismo trabajo, la
competición entre H+ y Ca++ aumenta, dificultando estos
factores aún más la contracción muscular. (2) Disminución o vaciamiento de
fosfocreatina. Como consecuencia se produce una disminución de la
refosforilación del ADP, lo cual lógicamente reduce la producción de ATP.
Además de la disminución de ATP y fosfocreatina pueden ser causas de fatiga
según Bongbele y Gutiérrez (1989) el incremento del ADP y Pi, por las razones
antes explicadas, del amonio y del nitrógeno.
En
ocasiones la incapacidad del sistema cardiovascular y respiratorio, más un
suministro insuficiente de oxígeno pueden ser también factores que conlleven la
producción de fatiga, sin embargo durante la competición se convierten en
factores secundarios frente a los anteriores pudiendo producirla sólo en
momentos puntuales.
Debido
a la duración de un partido de voleibol y de las sesiones de entrenamiento
también podría ser un factor de fatiga la deshidratación del jugador, por lo
que es importante la ingesta de líquidos durante estos. Según Odriozola (1987,
citado por Gutiérrez, 1985) si un deportista pierde más del 2% de su peso por
deshidratación su capacidad de trabajo físico comienza a resentirse. De este
modo Del Corral y Vaquero (1994), citado por Delgado y Gil (1997) resaltan la
importancia de mantener el nivel de hidratación sobre todo en deportes que como
el voleibol se practican en pabellones cerrados.
Según
Gatorade (1994) no todas las bebidas son igual de efectivas reemplazando los
fluidos que se pierden a través del sudor. En algunos casos las bebidas
carbonatadas pueden causar dolor de estómago y bebidas con alcohol y cafeína
actúan como diurético pudiendo agravar la deshidratación. Así Delgado y cols
(1997) nos indican que para que la rehidratación se produzca de manera adecuada
la bebida a ingerir a de ser hipotónica, de bajo contenido en azúcar, a
temperatura ambiente y agradable de sabor. La forma más simple de vigilar el
grado de hidratación del deportista es a través del control del peso corporal.
De
Haro (1997) dice que la rehidratación es fundamental durante la competición y
los entrenamientos, la cantidad para él debe ser de 500ml/l x hora de juego,
con una temperatura entre 5 y 10º, una concentración de hidratos de carbono de
un 8%, sólo para rehidratar no con el fin de reponer energía, y con
Según
Delgado (1998) existen una serie de signos y síntomas que nos pueden indicar la
aparición de fatiga si la mayoría de los factores se repiten podemos estar
entrando en sobreentrenamiento. Estos signos y síntomas están referidos a: (1)
modificaciones del rendimiento (disminución de la fuerza contráctil, capacidad
de trabajo, coordinación y de producción de lactato; alteraciones
electromiográficas y peor recuperación de
Harre,
citado por Platonov (1993), expone una serie de síntomas de fatiga que pueden
aparecer a consecuencia de la ejecución de cargas de diferentes valores,
durante el entrenamiento: (1) Palidez o manchas rojas en la piel, que aumentan
a mayor carga; (2) Movimientos que se ven perturbados en cuento a coordinación
al aumentar la carga; (3) Grado de concentración decreciente respecto al
aumento de carga; (4) Sensación general de pesadez y debilidad cuanto mayor es
la carga, con la consiguiente pérdida de las ganas de entrenar; (5) Su humor
empeora con cargas altas surgiendo dudas y temor ante el entrenamiento; (6) La
sudoración aumenta, con cargas altas en la parte superior del cuerpo, y con
cargas aún más altas en la sudoración en la parte inferior.
Conocer las causas por las que se produce la
fatiga en voleibol es muy importante ya que a partir de aquí podemos poner los
medios para prevenir su aparición.
Harre (1987) describe una serie de factores
que pueden ser causa del sobreentrenamiento. Estos no son específicos pero sin
duda cuando la fatiga aparece en algún jugador de voleibol esta suele estar
relacionada con uno o varios factores de los siguientes apartados:
v
Método
de entrenamiento: (a) Estructura defectuosa por no respetar la recuperación,
aumento rápido y brusco del volumen de entrenamiento o de la intensidad del
mismo, poca variedad en los métodos usados durante el entrenamiento, excesivo
número de competiciones durante el proceso de entrenamiento, o al
establecimiento de objetivos muy elevados; (b) Adaptaciones inadecuadas a los
cambios circunstanciales como un aumento rápido del volumen después de lesiones
o enfermedades, poca adaptación del entrenamiento a factores del estrés (como
exámenes o crisis familiares); (c) Planificación y metodología de instrucción inapropiadas por
mala higiene, falta de confianza en el entrenador o bien por una instrucción
técnica muy rígida.
v
Modo
de vida: (a) Planificación precipitada, rutina irregular, falta de tiempo para
calmarse, insuficiente sueño; (b) Régimen alimentario con consumo de alcohol,
tabaco y cafeína, carencias nutritivas, variaciones pondérales, malas
condiciones de alojamiento, vida comunitaria perturbada.
v
El
entorno: (a) Entorno con problemas familiares o estímulos inapropiados; (b)
Empleo poco satisfactorio, con grandes exigencias de tiempo y malas relaciones
en el trabajo, dificultades para compaginar empleo y estudios, malas notas; (c)
Problemas personales, responsabilidades y tensiones familiares o una relación
desafortunada.
v
Salud:
salud deficitaria con problemas de asma, fiebre alérgica, resfriados,
trastornos gastro-intestinales, supuración crónica, secuelas de enfermedades
infecciosas, etc.
Cuando
sospechamos que un jugador de voleibol puede estar entrando en fatiga, debemos
analizar todos estos aspectos en ese jugador tratando de solventar aquellos que
no sean satisfactorios.
Para
responder a estos interrogantes mencionaré los factores que suelen ser
determinantes de un buen jugador de voleibol:
v Fundamentos
técnicos.
v Fundamentos
tácticos.
v Estatura.
v Aptitud física:
En relación a
estos dos últimos dos puntos, una elevada potencia aeróbica es de gran
importancia. Los beneficios de la misma son:
v Mayor capilarización.
v Mayor potencia
en esfuerzos continuos y prolongados.
v Mayor potencia
en esfuerzos intermitentes de elevada intensidad.
v Mayor
recuperación en esfuerzos intermitentes de elevada intensidad.
v Aumento de la
velocidad de restitución de los fosfágenos.
W. Mc Cardle, F. Katch y V. Katch, en su libro
"Fisiología del Ejercicio. Energía, nutrición y rendimiento humano",
mencionan los siguientes cambios conseguidos con el entrenamiento aeróbico:
v Aumento en el
tamaño y número de las mitocondrias.
v Aumento en la
cantidad de enzimas aeróbicas.
v Mayor nivel de
hemoglobina.
v Mejor oxidación
de las grasas y de los carbohidratos.
Estando estas
adaptaciones orientadas hacia una mayor producción aeróbica del ATP.
Otros cambios
que también mencionan estos autores son los siguientes:
v Descenso de la
frecuencia cardíaca en reposo y en ejercicios sub-máximos.
v Mayor volumen
sistólico.
v Incremento de
la diferencia arterio - venosa de O2.
Los medios de recuperación en voleibol pueden emplearse a tres niveles:
(1). Preventivo
(2) Optimización del rendimiento
(3) Tratamiento de la fatiga
crónica.
A nivel preventivo y de optimización del rendimiento los medios de
recuperación; según Delgado (1998), para evitar el sobreentrenamiento, en
general se agrupan en cuatro grupos:
1. Medios naturales: (a) kinoterapia
(activa y pasiva) recuperación por la actividad física; (b) sueño nocturno
(10 horas para un deportista de elite); (c) estilo de vida, equilibrado
y tranquilo desde el punto de vista laboral, familiar, social y de
entrenamiento (Harre, 1987).
2. Medios pedagógicos:
(a) estructuración racional del entrenamiento, según criterios de
programación y planificación adecuados; (b) organización racional de la
unidad de entrenamiento, sucesión de trabajo físico y técnico-táctico con
adecuadas pausas de descanso y métodos activos de recuperación (Harre, 1987);
así como la realización adecuada del calentamiento, activo y pasivo, (Keul y
cols, 1991) y de la vuelta a la calma o enfriamiento (Porta y Miquel, 1990;
Morante y cols, 1997).
3. Medios psicológicos:
(a) Objetivos. Disminuir tensión psicológica, mejorar el estado de
autoestima recuperación del sistema nervioso; (b) Técnicas. Operantes,
cognitivas, autocontrol, sociales y biofeedback (Oña, 1994). Relajación,
estrategias cognitivas, visualización y establecimiento de metas son otras
técnicas propuestas por Parham (1997).
4. Medico biológicos: (a)
medidas alimenticias y dietéticas (AA.VV, 1991; citado por Delgado,
1998; Haro, 1997); (b) medidas farmacológicas, quimioterapia, ayudas
ergogénicas (Economos y cols, 1993; Delgado, 1998) Haro (1997) justifica el uso
de creatina y vitaminas C y E mezcladas con betacarotenos, homeopatía; (c)
medidas físicas, pueden tener acción global, selectiva o multificante.
Fisioterapéuticas (masaje, electroestimulación y ultrasonidos e hidroterapia),
aeroterapia (oxigenoterapia, aeroionoterapia y cura de altitud) y
reflexoterapia (acupresión y reflexoterapia vagal); (d) Doping, la definición
de doping de
v
Una
prohibición de administración de sustancias pertenecientes a grupos seleccionados
de agentes farmacológicos.
v
El
empleo de varios métodos de doping.
Los entrenadores y deportistas tanto profesionales como aficionados saben
que una alimentación adecuada permite optimizar el rendimiento físico y
retrasar la fatiga. La dieta ha de ser equilibrada y ajustada a las necesidades
de cada deportista, al tipo y duración del ejercicio, al momento (entrenamiento
o competición) y a las condiciones en las que se realiza. Por ejemplo Los
Carbohidratos son los que mayor presencia deben tener en la dieta del
deportista. Nuestro cuerpo los acumula en forma de glucógeno en el músculo y en
el hígado. Las reservas son limitadas; se agotan hora y media o dos horas
después de comenzar el ejercicio intenso, de ahí que la dieta deba aportar cantidad
suficiente de carbohidratos para restituir las pérdidas y evitar la fatiga
temprana.
Son fuente de carbohidratos: cereales (pan, arroz, pastas, hojuelas,
galletas, etc.), menestras, papas, frutas, lácteos azucarados, bebidas para
deportistas y dulces.
En ocasiones se recurre a medidas que incrementan las reservas de
glucógeno, conocidas como "sobre compensación" o "sobrecarga de
carbohidratos". Para conseguirlo, inicialmente se instaura una dieta pobre
en carbohidratos junto con un entrenamiento fuerte, lo que reduce al mínimo las
reservas de glucógeno. A continuación y durante tres días, se aplica una dieta
de alto contenido de carbohidratos con un entrenamiento ligero y por último, se
aconseja una ingesta elevada de carbohidratos en el día de la competición.
Grasas. Conforme se van agotando las reservas de glucógeno, el organismo
las emplea como principal combustible energético en pruebas deportivas de larga
duración. Las cantidades que debe aportar la dieta de estos nutrientes, en
periodo de entrenamiento, son las que se recomiendan a la población general,
con un predominio de las grasas insaturadas (aceites, semillas como el maní,
pecanas, almendras o pescado oscuro) sobre las grasas saturadas (lácteos
enteros, nata, mantequilla, carnes grasas y derivados, vísceras y repostería
industrial).
Las Proteínas son necesidades
proteicas de los deportistas son ligeramente superiores a las de las personas
sedentarias, debido a un mayor desgaste, a una mayor masa muscular y a la
utilización de parte de las mismas como combustible energético. Los alimentos
proteicos que se incluyen en la alimentación diaria son suficientes para cubrir
estas necesidades sin necesidad de recurrir a suplementos que acarrean
problemas de salud (desmineralización, sobrecarga renal, etc.)
Las Vitaminas y minerales están en la dieta si es equilibrada, variada y adecuada, incluye
cantidad suficiente de vitaminas y minerales. Sólo se pautarán suplementos en
casos específicos y de mano de un profesional en nutrición.
La hidratación es de mucha importancia con la práctica de ejercicio físico,
ya que aumenta la sudoración para equilibrar la temperatura corporal y se
pierden agua y electrolitos. Si el organismo está hidratado, el rendimiento, la
velocidad y la resistencia física no se verán afectados, ni habrá riesgo de
hipertermia (temperatura corporal mayor de 39º centígrados). Las necesidades de
líquidos dependen de la duración e intensidad del ejercicio y de las
condiciones climáticas (temperatura y humedad). Lo adecuado es aportar bebidas
a una temperatura de entre 9-15º C, beber líquidos (bebidas isotónicas o agua
de mineralización débil) media hora antes, durante y al acabar el ejercicio.
En el trayecto de este trabajo se ha expuesto aspectos muy importantes
acerca de la fatiga y la potencia aeróbica en voleibol, con el objetivo de que se conozca sus
causas y cómo combatirla y trabajarla.
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